La primera cita

CÓMO CONVERTIR LA PRIMERA CITA EN UN DÍA INOLVIDABLE

Muchas personas hemos pasado por ese pequeño calvario de intentar una y otra vez que quien acelera los latidos de nuestro corazón con su solo pestañeo consienta en una cita.

Pero, si lograr acordar ese encuentro creíamos que era el final de tales padecimientos, pronto nos damos cuenta de que es el comienzo de una nueva preocupación: ¿cómo conseguir que esa cita se convierta para los dos en un día inolvidable?

AVERIGUA SUS GUSTOS CON ANTELACIÓN

Ya sabes que el amor es ciego y pudiera suceder que en tu obnubilación, y teniendo la iniciativa de la cita, le invites a una velada de boxeo, siendo tu acompañante de declarado espíritu no violento. No servirá para nada que le hagas comprender lo difícil que fue obtener una primera fila, porque puede que se desmaye al primer golpe y no solo no se enterará de tu argumentación sino que cuando despierte recordará la noche que pasó a tu lado como una verdadera pesadilla. Así que no des por supuesto nada en referencia a sus gustos. Si no quieres preguntar directamente, para guardarte en la manga la socorrida carta de la sorpresa, averigua entre sus amistades, familiares…

NO TRATES DE DAR UNA IMAGEN FALSA DE TI

En cierta ocasión, una amiga cuyo estilo habitual es natural y con tendencia a lo deportivo, nos contaba que se dejó aconsejar y apareció vestida al estilo “diva” incluyendo kilos de maquillaje y zapatos de tacón aguja a la primera cita con un compañero de trabajo, que tenía fama de ser un muchacho refinado. Le había pedido que fuera su acompañante en la presentación de un libro, que su empresa patrocinaba, y nos contaba nuestra amiga que fue indescriptible la cara de sorpresa de su compañero cuando la vio aparecer. Ella, por su parte, acostumbrada a ropas sueltas y desenfadadas, perdió su espontaneidad dentro del ceñido modelito de lentejuelas y, aunque en sucesivas ocasiones pudo deshacer el entuerto, a punto estuvo de perder un buen amigo por intentar aparentar ser lo que no era. Quienes nos conocen en la vida cotidiana, si nos invitan a salir es porque les agradamos así, de manera que démonos un voto de confianza. Una cosa es acicalar la ocasión en pequeños detalles y otra disfrazarse para representar un guión que desconocemos.

DISPONTE A ESCUCHAR

Seas hombre o mujer, hayas o no organizado el encuentro, el mejor regalo que puedes ofrecer a tu acompañante es tu atención. Si esa otra persona te interesa, no te costará mucho. Pero te recordamos este punto porque en ocasiones estamos tan preocupados por dar de nosotros mismos una buena impresión que nos olvidamos del espacio que necesita el otro para expresarse. Escúchale, pregúntale, interésate por su vida, sus aficiones, sus proyectos… También será una manera de encontrar temas de conversación. Pero no huyas de los silencios como de la peste, no conviertas esa cita en un atosigamiento de palabras, guarda un hueco para los gestos, las miradas, las risas y otras delicadezas… además de reservar partes de tu personalidad en el tintero, para que pronto sienta deseos de llamarte de nuevo… queriendo saber más de ti.

DATE TIEMPO, DALE ESPACIO

No centres todos los planes en asuntos que se valoren monetariamente:

Cuando dos personas están a gusto, se importan principalmente la una a la otra. Quizás no te lleve al restaurante más lujoso, pero lo habrá elegido dentro de sus posibilidades pensando en ti, y quizás tú no puedas estrenar un modelo de marca para ese día, pero mientras alisabas tu melena te esforzabas por ofrecerle la mejor imagen. Todo es cuestión de pensar el uno en el otro, partiendo de la realidad, aunque tratando de mejorarla, pero no creando una ficción que oscurezca los verdaderos tesoros que cada cual guardamos en nuestro interior, esperando que alguien tenga la llave adecuada para abrirlos.

AUNQUE OCURRAN DESASTRES, TÓMATELOS CON SENTIDO DEL HUMOR

Solo se trata de una cita y, si hay sentimientos reales de por medio, nadie evalúa a un ser querido por una sola ocasión. No se trata de un examen final. Solamente, si nos ponemos serios, de un test de aptitudes y personalidad. Las primeras citas suponen sobre todo puertas abiertas, y las personas inteligentes saben que significan posibilidades de acercamiento y conocimiento, además de la oportunidad de diversión. Ten esto último en cuenta. Es importante pasarlo bien, aunque lo que se haga no sean acontecimientos del siglo ni experiencias cumbres. Hay quien, considerando necesario relatar su vida y sus logros para mejorar la consideración del otro, estropea una sencilla charla de café, que se recordaría como divertido intercambio de dimes y diretes sobre las aficiones comunes o los gustos particulares. Seguro que una carcajada procurada por una consideración graciosa se mantendrá en el recuerdo, por encima de aquella torpeza al bailar o las arrugas de tu vestido.

SI QUIERES PROFUNDIZAR MÁS EN EL TEMA, TE RECOMENDAMOS LEER A JOHN ALEXANDER.